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Sobre Taiwán: Una Breve Historia

La Asociación Formosana para los Asuntos Públicos apoya a la independencia de Taiwán, su objetivo es proteger la soberanía de la nación taiwanésa. Para comprender la razón por la que creemos que la soberanía de Taiwán debe ser protegida, aportamos alguna información de fondo sobre Taiwán y su historia.

Historia

Taiwán fue originalmente habitada por los aborígenes de descendencia austronesia que llegaron a la isla hace aproximadamente 4000 años. La mayoría de ellos se asentó en las bajas llanuras costeras, concretamente aquellas en la parte oeste de Taiwán.

Más tarde, los aborígenes fueron excedidos en número por los inmigrantes Han que cruzaban el Estrecho de Taiwán. Estos inmigrantes Han venían desde el Sureste de China, siendo la inmensa mayoría de origenes étnicos Hakka y Hoklo, desplazaron a muchos aborígenes hacia las montañas desde las llanuras occidentales.

El primer contacto europeo con Taiwán ocurrió en 1544 por marineros portugueses. Profundamente impresionados por la belleza de Taiwán, rebautizaron la isla con el nombre de “Ilha Formosa”, que significa “Isla Hermosa”. Sin embargo, fueron los comerciantes holandeses, y no los portugueses, quienes marcarían el comienzo de la historia colonial de Taiwán. En 1642 los holandeses montaron una base llamada Zeelandia en la la isla para comercios de exportación e importación, situada en Tainan de hoy. Dos años más tarde, los comerciantes españoles establecieron un puesto comercial en el norte de Taiwán. Los españoles ocuparon este puesto hasta 1642 cuando furon expulsados por una fuerza armada conjunta de holandeses y aborígenes. Esto les dejó a los holandeses como la única presencia europea enla isla y la Compañía India Oriental Holandesa controlaba los asuntos administrativos en Taiwán.

En 1662, Cheng Ch'en-kung (Koxinga), un general leal a la Dinastía Ming, llegó a Taiwán y expulsó a los holandeses de la Fortaleza Zeelandia. Koxinga tenía la esperanza de re-establecer el imperio Ming en China, pero murió poco después de haber derrotado a los holandeses. En 1683, los leales a Koxinga se rendieron al imperio manchúe Qing y sus seguidores fueron obligados a abandonar Taiwán.

La dinastía Qing de los manchúes nominalmente gobernó Taiwán como un prefecto. Sin embargo, la dinastía Qing no participó activamente en la administración gubernamental de la isla, ya que los manchúes consideraban Taiwán como un lugar fuera de civilización. Durante este tiempo, Taiwán se convertía en el destino para los crecientes colonos Han en contra de la política anti-migratoria de la Dinastía Qing. La mayoría de los colonos emigraron con el fin de escapar de las guerras y hambrunas en China. Cuando los marineros americanos, japoneses y frnaceses se quejaron de acoso a sus barcos en manos de los piratas en Taiwán, la dinastía Qing se negó a responsabilizarse de reforzar la vigilancia en Taiwán.

No fue hasta 1887 cuando los imperialistas Qing decidieron declarar Taiwán como una provincia de su Imperio para contrarrestar la expansión de la influencia naval japonesa en Asia Oreintal. Fue solamente en ese momento cuando el gobierno chino tomó el papel activo en la administración de los asuntos de la isla. No obstante, al término de la guerra sino-japonesa, la dinastía Qing cedió el control sobre Taiwán a Japón, de este modo, se terminaron los 8 años de dominio activo chino en la isla.

La Era Colonial Japonesa

Taiwán se convirtió en colonia japonesa desde 1895 hasta 1945. Durante esta etapa, los japoneses gobernaron Taiwán estricta y severamente. Las autoridades japonesas no toleraban ninguna forma de disidencia política. Los ciudadanos taiwanéses que lucharon contra el dominio brutal japones, o que expresaron abiertamente reivindicaciones de la autonomía taiwanésa, fueron encarcelados con excesivas penas.

Al perder la Segunda Guerra Mundial en 1945, los japoneses fueron obligados a abandonar el contro administrativo sobre Taiwán. Las potencias aliadas llegaron a un acuerdo de que las tropas nacionalistas de Chiang Kai-Shek ocuparían Taiwán temporalmente en nombre de las fuerzas aliadas. Aunque los taiwanéses se alegraron por ver el fin de la era japonesa, pronto se vieron decepcionados por la administración nacionalista corrupta que se quedó a gobernar Taiwán con puño de hierro.

Los Nacionalistas en Taiwán

Las tensiones fueron creciendo entre los ciudadanos taiwanéses y la administración nacionalista, culminando en la Masacre del 28 de febrero de 1947 (Masacre de 228). Los ciudadanos taiwanéses indignados por la detención de una vendedora de cigarrillos, utilizaron el incidente para oponerse a la opresión y a la corrupción del gobierno. Aunque el gobernador Chen-Yi parecía dispuesto a negociar con los líderes de la comunidad taiwanésa, Chiang Kai-Shek envió desde China un gran número de tropas para reprimir el brote disidente. Al llegar las tropas, comenzaron a hacer redadas, y ejecutaron a los líderes del movimiento de protesta; erradicaron también a intelectuales, abogados y médicos. Las víctimas de esta masacre se cuentan entre 18000 y 28000.

En 1949, las fuerzas nacionalistas de Chiang Kai-Shek perdieron la guerra civil china, tuvieron que escaparse y refugiarse en Taiwán, donde Chiang impuso el último retazo de su régimen. El Partido Nacionalista (KMT) siguió reclamando que era el legítimo gobernante de China, y que ocupaban Taiwán como exilio temporal. El régimen de Chiang en Taiwán oprimió sistemáticamente a la disidencia política, y a aquellos que apoyaron el incremento de la representación y autonomía en la administración de la isla. Chiang ignoró estas peticiones e impuso la Ley Marcial en la isla, ley en vigor que duró hasta 1987. Su gobierno inició un periódo llamado “terror blanco”, en el que, aquellos que exigieron derechos para los ciudadanos taiwanéses fueron encarcelados, torturados y asesinados.

En 1979, activistas pro-democracia intentaron atrear la atención de los medios de comunicación internacionales a la situación de los ciudadanos taiwanéses bajo las brutales políticas nacionalistas. El Día de los Derechos Humanos, el 10 de diciembre de ese año, los activistas protagonizaron protestas a gran escala en la ciudad de Kaohsiung, exigiendo que se pusiera fin a la ley marcial, y a las políticas represivas del gobierno nacionalista. Estas manifestaciones fueron rápidamente sofocadas por la policía, y los líderes de la protesta fueron detenidos, acusados de sedición, y algunos condenados a cadena perpetua.

Sin embargo, las demandas de los ciudadanos taiwanéses de democracia y de una mayor participación en la administración de su país hicieron a que el Presidente Chiang Ching-Kuo (hijo de Chiang Kai-Shek) levantara la ley marcial en 1987. Bajo el mandato del Presidente Lee Teng-Hui, Taiwán se convirtió crecientemente en un pais democratizado, con las primeras elecciones parlamentarias plenas en 1991, y las primeras elecciones presidenciales que tuvieron lugar en 1996. En 2000, los ciudadanos taiwanéses eligieron el primer presidente que no pertenecía al partido KMT de la isla, Chen Shui-Bian, del Partido Democrático Progresivo.

Una Nueva Era en Taiwán

Durante este tiempo, los ciudadanos taiwanéses han ido consolidando su identidad distintiva taiwanésa, a pesar de las reclamaciones del Partido Comunista Chino (PCC) de que Taiwán pertenece a China. Los taiwanéses quieren que la soberanía de su país sea reconocida internacionalmente, y desean que su nación desempeñe un papel integral en la comunidad internacional. Los taiwanéses se sienten orgullosos de sus logros, y valoran la libertad que ganaron con mucho sacrificio durante muchos años. Debido a la larga historia de la opresión sufrida por los taiwanéses en manos de los gobernantes extranjeros, los ciudadanos taiwanéses no desean ser gobernados por otra entidad, sino que creen firmemente en el auto- gobierno, en la libertad y democracia.

A pesar de los deseos del pueblo taiwanés, el gobierno chino continúa cortando los lazos diplomáticos de Taiwán con otras naciones para aislarla, amenazando a la nación isleña con ataques militares si Taiwán no renuncia su independencia. Los misiles chinos apuntados a Taiwán amenazan con disturbar la paz y estabilidad en Asia Oriental, mientras que los deseos de los 23 millones de ciudadanos taiwanéses son ignorados por el Partido Comunista Chino.

En AFAP Europa, creemos que Taiwán es una nación cuyos ciudadanos deben tener el derecho de auto determinación. Nuestro objetivo es salvaguardar la soberanía taiwanésa junto con la democracia ganada en una dura lucha, la libertad y los derechos humanos de los taiwanéses. Por tanto, trabajamos con los representantes europeos, las organizaciones no-gubernamentales y los responsables de la toma de decisiones políticas, para conseguir el apoyo a los logros de Taiwán. Buscamos la oposición europea a las tácticas y retórica agresivas del gobierno de China contra Taiwán. También esperamos aumentar el perfil internacional de Taiwán para que pueda ser un miembro de pleno derecho en la comunidad internacional, uniéndose a organizaciones tales como las Naciones Unidas y la Organización Mundial de la Salud.

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